2. Primera parte
2.1. Capítulo I. El botánico2.1.1. La formación
Entre los documentos que nos permiten aproximarnos a la vida de José Jerónimo Triana, no existe consenso sobre su fecha de nacimiento. En algunos casos se registra el 22 de mayo de 1826, mientras que en otros se menciona el año 1828[1]. Lo único que podemos afirmar con certeza es que nació en Bogotá, pocos años después de la independencia de Colombia, cuando la ciudad contaba aproximadamente con diecinueve calles y dieciocho carreras[2]. Triana cursó sus estudios durante un tiempo en el Colegio del Espíritu Santo, institución fundada y dirigida por Lorenzo María Lleras, a quien más tarde se uniría como asistente[3][i]. En esa época, la instrucción pública se fundamentaba en el método Lancaster, que se basaba en una organización jerárquica de la educación primaria y elemental. Según este enfoque, "un joven podía y era capaz de aprender lo enseñado por su maestro y transmitir más adelante a sus propios compañeros toda una serie de conocimientos"[4]. El plan de estudios se transmitía de maestro a auxiliar, quien generalmente era un estudiante de grados superiores con proyección profesional en la pedagogía, y luego de auxiliar a estudiantes de grados inferiores. De acuerdo con la información del periódico El Papel Ilustrado, Triana ocupaba un lugar en el eslabón medio de esta dinámica de enseñanza. En otras palabras, colaboraba estrechamente con su maestro y desempeñaba el papel de pedagogo para sus compañeros. Esta posición le valdría más tarde en la misma institución el cargo de "Director Adjunto y profesor de varias asignaturas, incluida la Botánica”[5]. Durante sus años de enseñanza en el Colegio del Espíritu Santo,
El señor Lleras comprendió que el joven que él había escogido para secundarlo, era más que un joven estudioso, minucioso observador, digno de mejores aspiraciones, y fomentó en Triana su inclinación al profundizamiento de las ciencias naturales y de la medicina. Las horas de reposo que dejaban las tareas del Colegio, las empleaba en recoger plantas, en observarlas y en acondicionarlas, aprovechando para sus trabajos preliminares las escasas nociones recogidas al vuelo en las pocas obras de que se podía disponer en esa época, y de los fragmentos dispersos dejados por Humboldt y Caldas, datos que él recogía con perseverante solicitud.[6]
Se manifestaba así un interés por las ciencias naturales, especialmente por las plantas, que no se limitaba únicamente a las aulas de clase, sino que también se desarrollaba en espacios exteriores: "recoger", "observar" y "acondicionar" aquello que encontraba en su entorno físico. Influenciado posiblemente por la pedagogía de Pestalozzi[7] propuesta por su padre durante el mandato de Mariano Ospina Rodríguez[8][ii], José Jerónimo Triana basaba su aprendizaje en el método de enseñanza objetiva. De forma paralela, su enfoque autónomo hacia las plantas se complementaba con el conocimiento transmitido por Francisco Javier Matiz, pintor botánico de la Real Expedición Botánica (1783-1810), quien a su vez se había formado de manera autodidacta de la mano de José Celestino Mutis. La instrucción que Matiz impartió a Triana no se limitó únicamente a la morfología vegetal, esencial para la ilustración botánica, sino que también abarcó conceptos de botánica sistemática, como la taxonomía y la nomenclatura.[9] [iii] La Expedición resultó en la conformación de un inventario de la naturaleza regional con más de 20 000 especies vegetales y 7000 animales. No obstante, el material producido a lo largo de este trabajo de reconocimiento y clasificación permaneció varias décadas fuera del alcance de los científicos y naturalistas nacionales puesto que la Expedición se vio afectada por los procesos bélicos de la Independencia. La tradición oral, así como la supervivencia de algunos integrantes de la Comisión, permitieron la salvaguarda del legado conceptual de este proyecto científico. Contar con la Expedición Botánica[10] como antecedente de los estudios botánicos y fitogeográficos en el territorio neogranadino resultó fundamental para la formación, estudio y trabajo de Triana. En su quehacer botánico no solo se respaldó en los datos recopilados por la Expedición de Mutis, sino que más adelante se encargaría de reorganizar y poner en valor esta colección documental abandonada en la postguerra de independencia.
Por otro lado, ya en el ámbito familiar, el compromiso de su padre, José María Triana, por el mejoramiento de la educación pública fomentó una seriedad en su propia educación y en el desarrollo de la ciencia nacional.[11] [iv] Si bien Triana tenía una marcada inclinación hacia la botánica, su formación principal se centró en los estudios de medicina[12]. Además, complementó estos estudios médicos con un trabajo etnobotánico exhaustivo sobre diversas plantas que podrían ofrecer avances significativos en el campo de la medicina, debido a sus valiosos componentes químicos curativos. Un ejemplo destacado de esto fue su minuciosa investigación sobre las propiedades de la coca y las quinas, las cuales se caracterizan por sus elevadas concentraciones de alcaloides con importantes aplicaciones terapéuticas. De hecho, para mediados del siglo XIX, período en el que Triana finalmente obtuvo su título en medicina, ya había iniciado su destacada labor como notable botánico de la prestigiosa Comisión Corográfica, consolidando así su doble especialidad en el estudio de médico y botánico.
[i] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 8v
Dotado de una ilustración sólida y variada, apasionado por las bellas artes y por la juventud, [Lorenzo María Lleras] fundó de 1843 a 1844 el Colegio del Espíritu Santo; y podemos asegurar que, en ese Colegio, en que formaron y fortificaron sus ideas la mayor parte de los hombres políticos de esta época, Triana fue un auxiliar poderoso.[ii] Piedrahita, José Triana, 2.
La personalidad de Triana en buena parte es un reflejo de la de su padre. Triana Algarra sobresalió como educador tanto en Zipaquirá como en Bogotá; a él se acredita el haber introducido en Colombia los métodos pedagógicos de Pestalozzi; a su vez fue autor de varios textos escolares, de cartillas y de manuales de enseñanza innovadores para su época y regentó varios establecimientos educativos, entre ellos la Escuela Normal de Bogotá.[iii] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f 8v.
Contribuyeron eficazmente a organizar sus estudios, las lecciones orales, los datos y analogías suministrados por el modesto e infatigable señor Matiz.–Consultaba con él el nombre dado por la ciencia a cada planta y a cada familia, y empezaba así a establecer las bases de la botánica sistemática aplicada al variado muestrario que ofrecen los campos americanos.[iv]ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 7r.
El germen hereditario de amor por la instrucción pública, sembrado en el vasto campo de la inteligencia de Triana, ha dado abundante fruto. –No hay acto ninguno notable de su vida que no esté ligado directa o indirectamente con el gradual perfeccionamiento de la educación popular.
2.1.2. El territorio y los viajes
El primero de enero de 1851 marcó el inicio del contrato[1] suscrito por José Jerónimo Triana, Agustín Codazzi y el presidente Tomás Cipriano de Mosquera, en el que se le adjudicaban las siguientes tareas:
Art. 2. Siendo la botánica una de las ramas de instrucción a que con más decisión y ahínco se ha consagrado Triana, se compromete, ya que no a desempeñar las tareas de un hombre científico en la materia, porque no ha tenido el tiempo de profundizarla. Al menos a esforzarse en hacer este respecto todo cuanto esté a su alcance para proporcionar al Gobierno i a la juventud estudiosa cuantos conocimientos pueda él adquirir i perfeccionar con el estudio de esta preciosa rama. Al efecto se obliga ___ 1º. A acompañar a la comisión en sus diferentes exploraciones, sujeto siempre a las órdenes e indicaciones que el jefe de ellos le haga sobre todo lo concerniente a su instrucción i al modo de desempeñar sus trabajos. 2º. A examinar, clasificar i dar nombre botánico a las plantas que se vayan encontrando en los diferentes países que recorra, llevando separadamente un registro ordenado, en que estés clasificadas i descritas las plantas de aplicación útil en la medicina, las artes i para la exploración. 3º. Recoger, examinar, disecar i describir las plantas nuevas u otras que considere que deban formar parte de los herbarios, cuya colección debe presentar la comisión anualmente al gobierno.[2]
A pesar de que inicialmente consideró que carecía de la educación y experiencia necesarias para llevar a cabo semejante tarea, Triana finalmente aceptó los términos del contrato y en 1851 emprendió un viaje por las llanuras, valles, mesetas y serranías de la nación como parte de su trabajo en la Comisión. Este compromiso demandó de Triana un esfuerzo continuo, primero en el territorio nacional y luego, hacia 1857, en París, enfrentándose a condiciones particulares como la geografía compleja de las regiones, las circunstancias de la guerra civil[3][i], los contratiempos personales, la pérdida y destrucción de una parte del herbario recolectado y las dificultades de financiación para su estadía y su labor final en Francia: el estudio y determinación[4] de las plantas colectadas. Es crucial destacar que este trabajo implicó afectaciones físicas considerables que nos recuerdan a las crónicas de viajeros en las cuáles también tomaban protagonismo plagas, enfermedades e infecciones: En una noticia del periódico El Papel Ilustrado, se encuentra una narrado uno de estos episodios, donde “tuvo que soportar, además de las molestias y fatigas inherentes a los diversos climas y accidentes de los terrenos, los efectos de varias plantas cuyas propiedades deseaba conocer para aplicarlas a la medicina”[5]. Se trató del estudio del árbol Pedro Fernández, hoy conocido científicamente como Toxicodendron striatum, el cual, como su nombre bien lo indica, tiene propiedades altamente tóxicas y urticantes para la piel (ver Ilustración 8).
Ilustración 8 - COL000231954 - Toxicodendron striatum (Ruiz & Pav.) Kuntze – Anacardiaceae. Consultado en este enlace. [6]
Para comprender el desarrollo de su labor en campo, tema que atañe a esta sección, es esencial tener en cuenta la geografía del país que José Jerónimo recorrió en busca de las plantas que lo habitaban. Este enfoque espacial se deriva de la influencia de los estudios geográficos europeos de Humboldt y Bonpland en América a finales del siglo XVIII e inicios del XIX, los cuales fueron fundamentales en la formación del botánico. Se trataba de una forma holística de comprender el paisaje y sus sistemas internos, como lo explica Jerzy Solon en Incorporating geographical (biophysical) principles in studies of landscape systems[7]. Para esa época, estudiar la flora de una región implicaba también el estudio de las relaciones geográficas de dicho espacio y viceversa. Como bien lo plantea Appelbaum,
el punto inicial de partida de Humboldt fue la vida vegetal; sus intenciones no se limitaban a identificar y clasificar especies y géneros sino también a comprender las relaciones que se establecían entre ambas y otros fenómenos, y cómo estos se distribuían a lo largo y ancho del globo terráqueo.[8]
Caldas, así como Humboldt, influyeron fuertemente en la perspectiva científica de Triana, quien en casi todos sus trabajos agregó la distribución de las plantas por altitud, basado en los postulados de estos precursores de la botánica y la geografía en la Nueva Granada.
[i] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 33.
El trabajo se vio varias veces interrumpido, no solo por las guerras civiles, conflictos en los que, dicho sea de paso, Codazzi participaba, sino por otros menesteres cartográficos y trabajos de ingeniería, por ejemplo la elaboración de planos y el trazado de vías.
⁂
2.1.2.1. Viajes de José Jerónimo Triana en el marco la Comisión Corográfica (1851-1857)
Uno de los productos a entregar por Triana según su contrato[1][i] era la primera versión de lo que se conocería como el herbario nacional del país. Con esta tarea en mano, Triana recorrió la Nueva Granada de 1851 a 1857
de norte a sur y de este a oeste, y desde el nivel del mar hasta las altas cumbres de los Andes, a menudo cubiertas de nieves perpetuas. Reunió un herbario con casi 50.000 muestras de más de 5.000 especies vegetales. También reunió una gran colección de productos vegetales de uso cotidiano. [2][ii]
Ilustración 9 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados por Triana entre 1851 y 1856. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018). [3]
Los recorridos de Triana no siempre coincidieron con los del resto de la Comisión Corográfica, ni siguió el mismo orden de provincias[4], “José Jerónimo Triana trabajó durante varios años y terminó por dejar quizá uno de los más importantes […] aportes científicos a la Comisión. Pero trabajó en muy buena medida de manera independiente a Codazzi”[5]. Asimismo, es importante destacar que fue difícil identificar en qué recorridos José Jerónimo Triana trabajó de manera independiente y en cuáles lo hizo de forma colectiva con los demás integrantes.
El siguiente apartado narra las diversas rutas y regiones exploradas por Triana durante sus años de trabajo en el marco de la Comisión, y ofrece una visión general de su esfuerzo por llevar adelante su labor botánica[6]. La organización cronológica, en lugar de por provincias, responde a la disposición de la fuente de archivo consultada y a la georreferenciación de los especímenes botánicos de Triana realizada por el ICN.
1851: Suroeste de Cundinamarca[7]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Cauca, Mariquita, Medellín, Córdoba, Tequendama, Bogotá, Tunja, Soto, Pamplona, Santander y Ocaña.
En este año, José Jerónimo Triana se embarcó en una travesía por el suroeste de Cundinamarca, acompañado del botánico prusiano Warsewiz. Su recorrido incluyó paradas en Tena, La Mesa y Tocaima. Posteriormente, lso dos cruzaron el imponente río Magdalena en Guataquí y atravesaron el Tolima desde Piedras hasta Ibagué. Continuaron explorando las montañas del Quindío, visitando Cartago y Cali, para finalmente descender a San Antonio y llegar al río Dagua en septiembre. El retorno a Bogotá se dio por la misma ruta, aunque Triana ya mostraba señales de enfermedad ocular.
Ilustración 10 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados por Triana en el año 1851. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018).
1852: Estudio de las montañas cercanas a Ibagué[8]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Ocaña, Tunja, Zipaquirá, Bogotá, Tequendama, Mariquita, Cauca, Córdoba, Medellín y Buenaventura.
En el siguiente año, toda la Comisión Corográfica, incluyendo la participación de Triana, se enfocó en el estudio de las montañas cercanas a Ibagué. José Jerónimo, a pesar de enfrentar problemas de salud, destacó su visita a un cráter extinguido de un volcán: “Yo he visitado el cráter extinguido de un volcán y las fuentes termales que se encuentran a su pie”. Después de un mes de exploración, los viajeros llegaron a Manizales tras pasar por El Roble, el río Cansota y Santa Rosa de Cabal. Más adelante, Triana se encontró con Codazzi y Price en Rio Negro. A pesar de una infección ocular, continuó avanzando en la constitución del herbario nacional, que para diciembre de ese año ya contaba con 1.050 ejemplares clasificados.
Ilustración 11 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados por Triana en el año 1852. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018).
1853: Travesía desde Chocó hasta Pasto[9]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Santander, Soto, Tunja, Zipaquirá, Cundinamarca, Bogotá, Tequendama, Mariquita, Córdoba, Medellín, Cauca, Chocó, Buenaventura, Popayán, Barbacoas, Pasto y Túquerres.
Durante 1853, Triana exploró extensas regiones, desde Chocó hasta Pasto. Pasaron por diversas localidades, incluyendo Tenasucá, El Hospicio, La Mesa, Anapoima, Apulo, Tocaima, Agua de Dios, Peñalisa, El Espinal, Ibagué, Quindío y Cartago. Luego, se dirigió a Ansermanuevo, La Boca, y continuó hasta Zancudo con servicio de cargueros. Ingresó a Chocó por Palogordo, a 2.465 metros sobre el nivel del mar, y exploraron Cienagueta, El Chorro y el Puente de Ingará. Después de recorrer Buenavista, Pilcuán, Chatucal, Altaquer, Cuaiquer, el río Guabo, San Pablo, Piedrancha, Túquerres, la laguna verde y el volcán Azufral, regresó por el río Guáitara, Yacuanquer, Anganoy, llegando finalmente a Pasto. Desde allí, se dirigió a Meneses, Ortega, el río Juanambú, La Erre, el alto Puruguay, el páramo Achupallas y Almaguer, antes de llegar a Popayán en julio.
Siguiendo el camino de regreso, Triana atravesó el río Cauca, el río Quilcasé, pasó por Pitayo, Silvia, La Balsa y Cali. Posteriormente, cruzó a El Cerrito, Buga, La Paila, El Naranjo y Cartago. Luego, pasó por Quindío[10], Ibagué, Piedras, Guataquí, Jerusalem, Tocaima, Apulo, La Mesa y Tena. Tras completar este último recorrido por el valle del Magdalena, regresó a Bogotá. Triana realizó excursiones por los alrededores de Bogotá y Choachí en agosto y septiembre. En septiembre, visitó Fusagasugá, Pasca, Pandi, Viotá y Agua de Dios, regresando por el río Bogotá y el Salto de Tequendama.
Ilustración 12 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados en el año 1853. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018).
1854: Herborización y exploración con Hermann Karsten[11]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Chocó, Mariquita, Tequendama, Bogotá, Zipaquirá y Cundinamarca.
En enero de 1854, Triana herborizó los alrededores de Bogotá en compañía del botánico alemán Hermann Karsten y visitó nuevamente la zona del Salto de Tequendama. Juntos recorrieron Tenasucá, El Colegio, Tena, La Mesa, Anapoima, Apulo, Tocaima, Copé, Guataquí, Opia, Piedras, Ibagué, Quindío y Cartago. Posteriormente, Triana regresó a Bogotá en marzo. Durante la guerra civil de 1854 en Colombia, la Comisión Corográfica enfrentó dificultades significativas dada la participación de sus integrantes en esta, así como la diferencia de sus inclinaciones políticas.[12] En medio de estos desafíos, José Jerónimo Triana logró rescatar su herbario, que posteriormente amplió con la ayuda de obras de referencia y el cultivo de nuevas especies. Estas actividades se llevaron a cabo en colaboración con un invernadero en Bruselas, donde, “el cultivo y envío de varias especies destinadas a un invernáculo de plantas intertropicales, cuidado con científico esmero en Bruselas por el señor J. Linden, bajo los auspicios de una Casa belga.”[13]
Ilustración 13 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados en el año 1854. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018)
1855: Exploración en la Cordillera Oriental y expedición hacia Casanare y el Amazonas[14]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Chocó, Cauca, Córdoba, Mariquita, Tequendama, Bogotá, Cundinamarca, Zipaquirá y Santander.
En este año, Triana continuó explorando diferentes regiones de Cundinamarca, incluyendo Bogotá, Tenasucá, Tena, La Mesa, El Colegio, Anapoima, Copé, Pandi, Chipo y la Serranía de Fute, así como Funza, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Sopó, Soacha y el Salto del Tequendama. También realizó una expedición hacia las llanuras de Casanare hasta el Amazonas, explorando el punto culminante de la montaña y otra ramificación de la Cordillera, con una rápida bajada hasta el “Pic des Andes”.
Hacia finales de año, Triana organizó una expedición hacia el este con la participación de la Comisión y Karsten. Recorrieron Chipaque, Une, Cáqueza, Ubaque y Fómeque, dirigiéndose a la dirección oriental y explorando las llanuras de precipicio[15] para llegar a las llanuras del Oriente de la Cordillera. Luego en Cumaral Codazzi se dirigió a Villavicencio mientras Triana y Karsten permanecían en aquel municipio. La Comisión continuó su travesía hacia San Martín, la Quebradita y Quename. Cruzaron el río Negro, el Guayuriba y el Acacías, llegando a Jiramena sobre el río Meta. Triana regresó a Villavicencio y luego a Bogotá en enero de 1856.
Ilustración 14 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados en el año 1855. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018)
1856: Planes para Europa y exploración del río Bogotá[16]
Provincias donde se realizaron colectas botánicas: Tequendama, Bogotá, Cundinamarca, Zipaquirá, Soto y Santander.
En este año, Triana planeaba viajar a Europa, pero los preparativos para el herbario nacional lo retuvieron. Exploró la Cordillera Oriental y la zona del Salto de Tequendama.
Ilustración 15 - Georreferenciación de los especímenes botánicos colectados en el año 1856. Mapa realizado por el equipo del ICN para el recurso digital Herbario Virtual José Jerónimo Triana (2018)
1857: Descenso por la Magdalena hasta Cartagena[17]
A principios de 1857, Triana descendió por la rivera de la Magdalena hasta Cartagena, recolectando plantas en el camino. Este año marcó el resumen de su viaje desde las cumbres de los Andes hasta las llanuras y valles, explorando diversas regiones y recolectando una amplia variedad de plantas. En sus propias palabras, Triana describe: “Las diferentes partes que recorrí desde las cumbres más altas que forman los tres ramales de los Andes que la atraviesan, descendí a los valles por donde fluyen los grandes ríos, y las mesetas situadas en la cima de las montañas, así como las inmensas llanuras que sirven de soporte, las bases de los Andes.”[18][iii]
Ilustración 16 - Bosquejo de mapa de la salida occidental de Bogotá hacia Ibagué. Sin datos adicionales. [19] ACH, Colección Triana. Caja 2, carpeta 11, f. 1v.
✶
De forma general, los viajes de la Comisión no solo elaboró mapas detallados que ayudaron a la administración territorial y al desarrollo de infraestructuras, sino que también registró la flora, fauna y recursos minerales del país, además de estudiar las características sociales de las comunidades blancas, campesinas indígenas y afrodescendientes. Como bien lo explica Efraín Sánchez en su libro Gobierno y Geografía. Agustín Codazzi y la Comisión Corográfica de la Nueva Granada,
Los trabajos de la Comisión Corográfica debían dar como resultado un conocimiento detallado del país en su conjunto y de cada una de sus provincias y cantones, tanto en sus aspectos físicos como en su riqueza vegetal, mineral, agrícola y ganadera; determinar los fundamentos de una división territorial racional y adecuada a las condiciones físicas, sociales y culturales de la nación; contribuir al desarrollo de las vías de comunicación; establecer la extensión y localización de los baldíos y, no necesariamente en último lugar, servir a la promoción de la inmigración extranjera al país, como medio para fomentar la agricultura y la industria.[20]
Podemos entender estos recorridos (ver Ilustración 2) como piezas de pequeños mosaicos heterogéneos que se entrecruzaban y se repetían con el fin de vislumbrar la complejidad de la diversidad natural según las coordenadas. Siguiendo la tesis de Nancy Appelbaum, según la cual la Comisión Corográfica fue un proyecto que buscaba retratar y organizar la diversidad nacional[21], el trabajo de Triana también se enfocaba en abordar el espacio desde la heterogeneidad de la geografía y, por ende, en la diversidad y distribución de las plantas que lo conformaban. En el prólogo a su publicación Nuevos jeneros i especies de plantas para la flora neogranadina, Triana inicia con la siguiente descripción:
En ninguna parte del mundo se desarrolla mas variada i espontáneamente la naturaleza vejetal, que en la Nueva Granada. Situado este pais entre el un Océano, que lo baña por el Norte, i el otro, que lo limita al Oeste; cruzado por tres cordilleras, de cuyas cimas, que alcanzan en muchos puntos a la rejion de las nieves perpétuas, descienden multitud de corrientes de grueso caudal, i mas o ménos dilatado curso ; diversificado en estremo por las calidades de la costra térrea que cubro el granito de sus Andes; tan desigual en su superficie i tan vario en su clima que llena toda la graduacion termométrica ; i modificado en todas sus latitudes por distintas circunstancias meteorolójicas, eléctricas i magnéticas, reune las condiciones para ser el seno de la rejion tropical.[22]
Triana se enfoca en contextualizar al lector sobre el espacio geográfico y ambiental abarcado por la Nueva Granada. Su forma de describirlo, a fin de concebir los niveles de diversidad botánica que se encuentran en este territorio, enfatiza la marcada heterogeneidad de la superficie, la topografía accidentada y el variado clima, e incluso trasciende las delimitaciones políticas al apuntar a las fronteras naturales, como los océanos y las cordilleras. Esta complejidad de abordar la florística[23], su estudio y apropiación, se manifiesta en su contrato, donde se plasman tres enfoques complementarios para abordar la naturaleza: i. El registro de "Las plantas que vayan encontrando", donde la cuestión de las fronteras nacionales se desdibuja al mencionar "los diferentes países que recorra"; ii. El estudio de "Las plantas de aplicación útil", lo cual evidenciaba el componente económico y pragmático de la Comisión; y iii. La recolección y descripción de "Las plantas nuevas u otras", que manifestaba el componente científico y taxonómico de su trabajo.
El hecho de que existieran estas tres orientaciones en su labor contradice la simplificación con la cual varios análisis han estudiado el trabajo integral de la Comisión Corográfica. Por ejemplo, en "Dibujar la nación", Nancy Appelbaum reduce el trabajo de Triana a "registrar plantas útiles que más tarde se pudieran comercializar"[24], omitiendo la riqueza y complejidad de sus enfoques. En contraste con esta visión únicamente económica de los deberes de Triana, según Nancy Appelbaum, era a Carmelo Fernández a quien le correspondía construir mapas e ilustraciones de las bellezas físicas del país, como si el trabajo económico y científico de José Jerónimo Triana no tuviese ese componente visual y estético. En realidad, los diferentes enfoques de Triana, lejos de ser excluyentes, eran complementarios, ya que respondían a los tres pilares de la Comisión Corográfica: el registro naturalista, el estudio económico y el proyecto nacionalista.
Es importante rescatar los apuntes que Appelbaum hace respecto a la representación de la naturaleza en las acuarelas de Fernández. Refiriéndose a la Ilustración 17 - “Santander. Tipo africano i mestizo”, la autora resalta lo siguiente:
Esta acuarela, al igual que varias de las ilustraciones de Fernández, describe la flora local con gran detalle, como se puede apreciar en las vainas de cacao y las flores detrás de las figuras. El botánico Triana participó en este periodo temprano de la Comisión y probablemente habría dirigido la atención del pintor a tales detalles.[25]
Ilustración 17 - Santander. Tipo africano i mestizo. Carmelo Fernández (1810-1887). 1850. Acuarela. 31 x 22 cm. Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá. Consultado en https://bit.ly/4dlVsN9.
[1] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 16
[2] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 3v. (Ver Ilustración 9)
[3] Actualmente el recurso digital no se encuentra disponible para ser consultado debido a un hackeo que sufrió el sistema de la UNAL a inicios del 2024.
[4] Las provincias que componían el territorio en ese entonces era las siguientes: Bogotá, Tunja, Socorro, Tundama, Cartagena, Vélez, Mariquita, Neiva, Córdova, Medellín, Popayán, Antioquia, Cauca, Pamplona, Soto, Panamá, Chocó, Túquerres, Santamaría, Azuero, Veraguas, Buenaventura, Mompox, Pasto, Barbacoas, Ocaña, Santander, Casanare, Chiriquí, Riohacha, Valle Dupar y Territorio del Caquetá. Tomado de Sánchez, Gobierno y geografía, 180.
[5] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 43.
[6] Información sistematizada para esta investigación. Los datos fueron tomados de ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 33v. a 34r. y de Lleras, Itinerario de la Comisión Corográfica y otros escritos.
[7] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 33v. a 34r. y Lleras, Itinerario de la Comisión Corográfica y otros escritos.
[8] Ibid.
[9] Ibid.
[10] La fuente no especifica si se trataba de Quindío o el paso del Quindío.
[11] Ibid.
[12] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 160.
[13] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8r.
[14] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 33v. a 34r. y Lleras, Itinerario de la Comisión Corográfica y otros escritos.
[15] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 33. Término de la fuente: “plaines de precipices”.
[16] Ibid.
[17] Ibid.
[18] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 34.
[19] No se encontraron datos sobre el momento y contexto de producción de este mapa.
[20] Sánchez, Gobierno y geografía, 22.
[21] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, xxv.
[22] DBD, Triana, Nuevos jeneros i especies de plantas para la flora neo-granadina, 3.
[23] La florística es una rama de la botánica que se dedica al estudio y la descripción de las plantas que habitan en una región o un área específica. Incluye la identificación, clasificación y documentación de las especies vegetales. Hoy en día, los estudios florísticos son fundamentales para entender la biodiversidad de una región, realizar inventarios de especies, y desarrollar estrategias de conservación.
[24] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, xxvii.
[25] Ibid., 73.
[i] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 16
Art. 2. Siendo la botánica una de las ramas de instrucción a que con más decisión y ahínco se ha consagrado Triana, se compromete, ya que no a desempeñar las tareas de un hombre científico en la materia, porque no ha tenido el tiempo de profundizarla. Al menos a esforzarse en hacer este respecto todo cuanto esté a su alcance para proporcionar al Gobierno i a la juventud estudiosa cuantos conocimientos pueda él adquirir i perfeccionar con el estudio de esta preciosa rama. Al efecto se obliga ___ 1º. A acompañar a la comisión en sus diferentes exploraciones, sujeto siempre a las órdenes e indicaciones que el jefe de ellos le haga sobre todo lo concerniente a su instrucción i al modo de desempeñar sus trabajos. 2º. A examinar, clasificar i dar nombre botánico a las plantas que se vayan encontrando en los diferentes países que recorra, llevando separadamente un registro ordenado, en que estés clasificadas i descritas las plantas de aplicación útil en la medicina, las artes i para la exploración. 3º. Recoger, examinar, disecar i describir las plantas nuevas u otras que considere que deban formar parte de los herbarios, cuya colección debe presentar la comisión anualmente al gobierno.[ii] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 3v.
Depuis l’année de 1851 jusqu’à 1857 Triana explora […] la Nouvelle Grenade, aujourd’hui États-Unis de Colombia, allant de nord au sud, et d’orient a occident, et depuis le niveau de la mer jusqu’au sommets élevés des Andes souvent recouvertes de neiges perpétuelles. Il forma ainsi un herbier composé de près de 50 mil échantillons qui représentent plus de 5 mil espèces de plantes. Il réunit également une importante collection de produits végétaux usuels.[iii] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 34.
Les différentes parties que j'ai parcourues depuis les pics les plus élevés qui forment les trois branches des Andes qui la parcourent, je descendis dans les vallées ou glissent les grandes rivières que j'ai parcourus, et les plateaux situés sur le haut des montagnes, ainsi que les immenses plaines qui servent de soutien, de bases aux Andes.
⁂
2.1.3. La selección y la recolección
Colectar plantas se relaciona no sólo con la explotación o estudio cientificista de la naturaleza, sino que también se asocia a otra forma de documentar el territorio y, por lo tanto, retratarlo. El marco sensible de captura desde el cual se situaba la Comisión lleva el nombre de corografía, definida por Nancy Appelbaum como mapas locales bastante representativos, una mezcla de relatos, ilustraciones, datos y mapas para resaltar las particularidades de cada región, provincia y ciudad.[1]Codazzi, quien importó esta metodología a Venezuela y Nueva Granada, sustentaba el uso de esta forma de retrato territorial ante la falta de recursos e infraestructura para realizar levantamientos topográficos. Al igual que se ha hecho desde los estudios críticos de la fotografía y las técnicas de reproducción visual contemporáneas[2], es necesario y provechoso tratar "tales imágenes no como «instantáneas» transparentes, sino más bien como expresión de debates y argumentos.”[3][i]
Los procesos de transformación de la información colectada sobre la marcha son igual de importantes que los resultados presentados al finalizar los recorridos e incluso los contratos y estudios posteriores. Es en este intervalo de germinación en que la información, notas y bosquejos, pasaban a constituirse como fuentes oficiales de conocimiento, bajo informes, mapas y descripciones.
Así, la documentación a consultar no sólo se limita a la cronología de la Comisión, sino que también se alimenta de las publicaciones e investigaciones posteriores a ésta, que, si bien están enfocadas generalmente en el proceso posterior de la colecta, el estudio y determinación de los ejemplares, dan luz sobre los criterios de selección y recolección. En este sentido, las plantas que Triana recolectó, identificó y envió a Europa para su descripción taxonómica no solo dan cuenta de los intereses específicos que lo guiaron en su labor, sino que también son un testimonio de las inquietudes y miradas con que entendió el espacio geográfico y las problemáticas de su época. Recatar esta práctica intrínseca al proceso de descripción del mundo natural resulta enriquecedor para analizar el rol de la experiencia personal durante la colecta hoy en día. No es un simple “detrás de escenas” de la configuración del conocimiento botánico, más bien almacena información sobre los intereses y afectos de los investigadores, la razón de los patrocinios y los temas álgidos, y por ende atractivos, en la conservación ambiental.
✶
Durante siete años Triana colectó las “plantas neogranadinas”, “desde Cúcuta hasta el Chocó toda hoja, toda raíz, todo tinte, todo fruto, toda corteza que pudiera servir a la construcción del herbario y de base para la formación, más tarde, de la Flora colombiana”[4]. También realizó observaciones sobre los usos en industrias “originales” y regionales de estas plantas[5], lo cual se complementó con uno de los deberes adquiridos por Codazzi en su contrato con el presidente Mosquera,
Desde la promulgación del decreto de Mosquera de 1846, se especificaba en el artículo 4º. que en las descripciones de las provincias habrían de incluirse “noticias tan cabales como sea posible adquirirlas, acerca de las producciones naturales i manufacturadas de cada localidad […].[6]
Ilustración 18 - Barnizadores de Pasto. Manuel María Paz (1820-1902). 1853. Acuarela. 26 x 33 cm. Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá. Consultado en https://bit.ly/4eDwkCG.
Exploró diversos climas y comparó sus anotaciones con las descripciones de Mutis. Entender la colecta como parte de los objetivos nacionales y científicos de la Comisión, así como de las dinámicas geográficas, nos permite comprender con quién, bajo qué intereses y con qué herramientas[7][ii], Triana colectó sus más de 50.000 muestras. Estos criterios de selección y recolección pueden abordarse en sus notas de estudio, prefacios, descripciones de publicaciones y correspondencia con otros botánicos. Sin embargo, toda esta información está enmarcada por las diferentes concepciones de naturaleza mencionadas anteriormente, cada una asociada a un resultado esperado de su trabajo: i) "Examinar, clasificar y dar nombre botánico a las plantas encontradas", ii) Llevar "un registro ordenado de las plantas de aplicación útil en medicina, artes y exploración", iii) "Recoger, examinar, disecar y describir las plantas nuevas o que deban formar parte de los herbarios"[8].
Estos tres entregables representaban diferentes formas de abordar la selección y recolección tanto de la información como de las propias plantas: por un lado, el registro y clasificación botánica de las especies encontradas, por otro, el estudio de las plantas de utilidad práctica, y finalmente, la identificación y descripción de las nuevas especies. A partir de estas pautas, se construían los textos descriptivos que acompañaban cada especie, familia y género. En una carta a Juan de Francisco Martín Secretario de Gobierno en Francia, Triana anunció que en su obra Prodromus florae novo-granatensis, cada familia descrita contaría con "observaciones sobre sus afinidades naturales, distribución geográfica y propiedades más notables"[9].
En el mismo sentido, el botánico alemán Hermann Karsten, quien acompañó a Triana en algunas de sus expediciones, publicó varios artículos que dan cuenta de esta sistematización. A diferencia del archivo conservado sobre José Celestino Mutis, en el cual se encuentra lo que solemos llamar como libretas de campo[10], en el caso de Triana su contenido se encuentra en las notas marginales[11] de sus publicaciones, en los apuntes de estudio y correspondencia con otros botánicos. No obstante, es necesario comprender que no se trata de la misma información que Triana y/o acompañantes tomaron in situ. Las observaciones de “afinidades naturales”, geografía, propiedades, a las cuales tenemos acceso a través de esta documentación, ya no está del todo en la esfera de lo individual de la práctica científica, sino que ha atravesado un proceso de transformación (sistematización, comparación y verificación) para entrar en la esfera del conocimiento público del libro o artículo.
En lo que respecta a las "plantas de aplicación útil", uno de los elementos más importantes recolectados en el campo eran las relaciones entre la planta y su territorio. En sus descripciones de la Chinchona o Quina, estudiadas y descritas previamente por Mutis[12], una planta valiosa por sus altos niveles de alcaloides, Triana señala que el hábitat de la planta, su exposición al sol, la temperatura ambiental y la altitud a la que se encuentra son factores decisivos que afectan la coloración de sus cortezas, así como su composición química interna y apariencia externa. Estos factores esenciales para el crecimiento del individuo determinan en gran medida su singularidad, por lo que el lugar de crecimiento de una planta es de suma relevancia en cuanto a su identidad y sus propiedades químicas. Sobre las Chinchonas, Triana agrega:
La especie vegeta sobre el ramal oriental de los Andes, desde las fuentes del río Magdalena, del lado del nudo montañoso de Pasto, y sigue casi a la misma altura la Cordillera hasta los Andes de Pamplona y de Ocaña, hacia el 8º de latitud norte. Al oriente de Bogotá, y como cortada por el profundo cauce del río Guachetá, se encuentra una especie de línea demarcadora que separa dos especies de cortezas de quina tunita. La que crece sobre toda la región sur es buena para la exportación, con variaciones locales o accidentales en cuanto a su riqueza de quinina. Pero avanzando del mismo punto hacia el norte, la planta que aparece sobre la cordillera y que creemos ser una variedad o variación de la Cinchona Lancifolia, posee cortezas que no contienen sino muy poca quinina, y abundan, por el contrario, en cinhonina o quinidina, según las circunstancias locales.[13]
Por lo tanto, la recolección y documentación detallada de las diferentes variedades de quina y sus hábitats específicos se convirtió en una prioridad fundamental para Triana. De este modo, sus esfuerzos científicos iban mucho más allá de la simple descripción taxonómica botánica, incorporando observaciones profundas sobre los usos tradicionales de las plantas y su íntima relación con el territorio donde crecían. El trabajo científico de Triana reveló una visión integral que interrelacionaba el conocimiento local, la diversidad natural y las posibilidades de aplicación práctica de estos recursos vegetales.
Por otro lado, la selección y recolección de Triana se enfocaba tanto en la identificación de plantas nuevas para la ciencia como en el estudio de las especies comunes del territorio, con el objetivo de construir un herbario completo y representativo de la flora neogranadina. Así, dedicó grandes esfuerzos a la documentación de especies desconocidas para los botánicos europeos, dando cuenta de la novedad y riqueza de la biodiversidad local. Esta última tarea implicaba una complejidad que no preveía: gran parte de esa magnificencia natural aún no había sido clasificada por los botánicos europeos, quienes en ese entonces se constituían como la principal autoridad en el conocimiento científico. En la introducción de su publicación Nuevos jeneros i especies de plantas para la flora neo-granadina, realizada en colaboración con el botánico alemán Gustav Karl Wilhelm Hermann Karsten, Triana reconoce la novedad de sus estudios sobre plantas inéditas para la ciencia, fruto de largas y penosas peregrinaciones a lo largo del territorio granadino[14]. Hoy en día, la calidad y cantidad de nuevas especies determinadas por José Jerónimo Triana siguen siendo motivo de asombro e importancia para la ciencia, como lo confirman los biólogos/botánicos Sandra Reinales y Carlos Parra Osorio: "Debido a la singularidad de sus colecciones botánicas, se describieron numerosas especies nuevas de estas zonas, consideradas actualmente puntos calientes de biodiversidad con altas tasas de endemismo."[15]
[1] Ibid., xxii. Ver cita completa en nota final.
[2] Por ejemplo Mitchell, ¿Qué quieren las imágenes?
[3] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, xxxii
[4] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8v. Nota del periódico Papel Periódico Ilustrado, 5 de mayo de 1883.
[5] BDPI, Plantas útiles de la Nueva Granada, f. 3v. Borrador de un apartado que parece pertenecer a la publicación final de Plantas útiles de la Nueva Granada, la primera parte se enfoca principalmente en la descripción, importancia y uso del Barniz de Pasto. (Ver Ilustración 18)
[6] Sánchez, Gobierno y geografía, 185.
[7] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 13.
[8] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 16v. Contrato firmado por José Jerónimo Triana.
[9] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 72r.
[10] No se encontró este tipo de herramienta de colecta de la información en los diferentes archivos consultados. Casi todo es material de estudio post-trabajo en campo durante la Comisión.
[11] En especial en lo que hoy conocemos como el segundo Catálogo Británico, el cual fue entregado a Kew luego de su muerte. Gracias a una colaboración con esta institución, el ICN cuenta con este Catálogo completamente digitalizado.
[12] BDRJ. Triana Silva, José Jerónimo. Nouvelles études sur les Quinquinas d'après les matériaux présentées en 1867 à l'Exposition universelle de Paris et accompagnées de facsimile des dessins de la Quinologie de Mutis, suivies de remarques sur la culture de Quinquinas.
[13] ACCEFN, Triana, Nuevos estudios sobre las quinas, 272.
[14] BDB, Triana, Nuevos jeneros i especies de plantas para la flora neo-granadina, 4.
[15] Reinales y Parra-O., «Disentangling the Historical Collection of José Jerónimo Triana from the República de La Nueva Granada between 1851 and 1857», 420.
[i] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, xxii,
El término corografía […] origen clásico. En la temprana Europa moderna y el mundo ibérico, con frecuencia se aludía con corografía a unos mapas locales harto pictóricos de ciudades y regiones. Para Codazzi, la corografía brindaba una alternativa científica a la triangulación continua de reinos y naciones que, en su época, se había convertido en el estándar internacional para efectos de la cartografía. Las nuevas repúblicas de Venezuela y Nueva Granada carecían de los recursos y la infraestructura para practicar levantamientos topográficos de tal magnitud. Así las cosas, los «corógrafos» (como los llamaba Codazzi), en cambio, recurrían a una mezcla de narrativas, imágenes, estadísticas y cartografía para resaltar la especificidad de cada provincia.[ii] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 13.
Fiel a los imperativos científicos utilitaristas del final del imperio y la naciente república, Triana bebía del conocimiento popular para esclarecer las aplicaciones medicinales y la viabilidad económica de las plantas que recogía e identificaba. Colaboró con varios naturalistas extranjeros y en 1857 viajó a Europa a investigar y publicar.
⁂
2.2. Capítulo II. La especia
2.2.1. Las investigaciones
En la mayoría de las expediciones científicas del siglo XVIII y XIX, es común que, a pesar de que se recolectaran gran cantidad de plantas y se produjeran numerosas láminas ilustradas, se publicara muy poco sobre estas colecciones. Sin embargo, este no fue el caso de Triana. Como bien lo resumen Reinales y Parra, “Triana logró un vasto conocimiento de la flora de la Nueva Granada, […] publicó al menos 39 obras científicas”[1], algunas de las más relevantes son Mémoire sur la famille des Guttifères, Prodromus florae Novo-granatensis, y Les Melastomacées.” Este trabajo se realizó durante su estadía en Europa en alianza con varios botánicos y naturalistas extranjeros.
Su viaje a París fue patrocinado por el Gobierno colombiano, que, al reconocer la importancia de las observaciones de Triana en sus publicaciones en los diarios El Día y La Gaceta entre 1850 y 1854, le permitió firmar un nuevo contrato en 1856. Este contrato tenía una duración de dos años con el objetivo de "clasificar y dar a conocer algunos de nuestros productos vegetales, que por sus aplicaciones comunes o por el conocimiento de sus cualidades, pudieran adaptarse a las sustancias empleadas por la medicina o utilizadas por la industria”[2]. Este trabajo de investigación llevaría por título "Plantas útiles de la Nueva Granada"; sin embargo, dos años no serían suficientes para su realización.
Una de las mayores dificultades que enfrentaría Triana en Europa sería la falta de información sobre las plantas recolectadas. Cuando José Jerónimo desembarcó en París en 1857, aún no estaba al tanto de los enormes vacíos en el conocimiento de la flora neogranadina y contaba con que los muestrarios enviados a Karsten y a Linden ya estuviesen "clasificados y adaptados a las familias reconocidas por la botánica europea"[3] para su llegada; sin embargo, este no fue el caso.
Si bien la flora de la Nueva Granada ya había sido estudiada previamente por dos europeos, Mutis[4] y Humboldt[5], ninguno de ellos había podido publicar la totalidad de las descripciones de las especies nuevas encontradas. En el caso del botánico español, la guerra civil en Nueva Granada y su posterior muerte impidieron la finalización de sus trabajos; y en el caso del naturalista pruso-alemán, la mayoría de los materiales recogidos se perdieron durante su regreso por mar a Europa. Así, dado que el material de Triana trataba de nuevas especies para las ciencias naturales, ningún herbario o institución científica en Europa disponía, en esos años, de datos o suficientes estudios relacionados.[6][i] Sin embargo, lo que Triana sí encontró en Europa fue una "infraestructura de conocimiento botánico" extensa e interconectada entre las distintas potencias de la época. No solo se hallaban los principales botánicos con los que Triana había mantenido contacto, sino que también existía una red de establecimientos culturales y científicos, como bibliotecas, museos, herbarios y jardines, que le proporcionaron una amplia gama de fuentes para sus estudios.
Dada la situación, que resultaba tanto desalentador como estimulante, José Jerónimo Triana se propuso escribir una obra que resistiera el juicio de la ciencia rigurosa y se mantuviera vigente. Para ello, tendría que examinar exhaustivamente las páginas y memorias dejadas por Humboldt, Caldas, Mutis y Bonpland sobre la flora tropical, confrontarlas y validarlas con los textos de los principales expertos en botánica, integrar sus propias observaciones y analizar técnicamente cada planta, estudiando por separado los diversos individuos de cada familia. Como resultado de esta extensa investigación, Triana se propuso elaborar la Flora de la Nueva Granada, dejando de lado las plantas útiles, una tarea que se volvía imposible debido a que estas últimas no estaban clasificadas, y más bien facilitando este trabajo con la información de la Flora para que otros científicos lo emprendieran más adelante.[7]
Para lograr este propósito, Triana buscó consolidar su relación con Jules Émile Planchon, docente de botánica en la Facultad de Ciencias de Montpellier, y se sumergió "en los jardines e invernaderos de esa ciudad"[8] para estudiar, de la mano del botánico francés, las muestras que tenía. De esta colaboración surgió la obra Memoria de las familias de las gutíferas en 1861-62. Durante la misma década, Triana publicó Sur les bractées des Marcgraviées en 1862, los dos primeros volúmenes del Prodromus florae novo-granatensis, titulados Phanerogamie y Cryptogamie, en 1862 y 1863 respectivamente, el artículo Dispositio Melastomacearum en 1865 y el catálogo del pabellón de la Exposición Universal de París en 1867[9]. A lo largo de esos años, José Jerónimo enfrentó dificultades académicas, que se vieron acentuadas por la falta de ayuda económica del Gobierno colombiano. Llegó a Europa con un salario de 2.000 pesos anuales, con los cuales debía vivir y mantener a su familia (esposa e hijos), y también costear sus viajes, materiales de prensado y de laboratorio, ingresos a museos y jardines botánicos, libros, equipos de observación y análisis, y en algunos casos, las tarifas de publicación de su trabajo. En ese sentido, aquel salario acordado en Colombia en 1856 no era suficiente para su vida y obra en Europa. [10] No obstante, esto no limitó su participación en múltiples Exposiciones Universales realizadas en las capitales europeas. El 25 de enero de 1866, la Comisión Imperial de la Exposición Universal de 1867 a Paris envió una invitación formal[11] a "Monsieur Triana" para representar a la República en la Exposición del siguiente año. Sin embargo, el Gobierno colombiano no proporcionó respuesta alguna a favor de la presencia en el pabellón asignado a las repúblicas de América del Sur y América Central.
Ante este panorama, y "al recorrer las vastas galerías destinadas a las diversas nacionalidades de la América española, [Triana] observó con sorpresa que los productos expuestos carecían de interés científico y que las colecciones botánicas pecaban de incompletas”[12]. El botánico se propuso la tarea de montar, a partir del material producido durante sus viajes por el territorio neogranadino, un pequeño, pero no menos importante stand representativo de Colombia. En una nota hemerográfica nacional se compara su satisfacción por el reconocimiento recibido en este evento con el encuentro de una nueva planta: “no llevaba el pobre botánico el corazón más satisfecho que cuando en el silencio de la soledad y de los bosques de los Andes, hallaba una nueva planta que ofrecer a la botánica, y que añadir a sus herbarios.”[13] El mérito de Triana se dio a conocer a través de la prensa francesa y belga gracias a una noticia publicada en el semanario "L’Exposition Populaire Illustrée"[14][ii] resaltando que el valor del trabajo presentado por Triana no reposaba en la demostración de lo ya conocido sobre el territorio colombiano, sino en la novedad de los productos expuestos y las explicaciones científicas. No solo se reconocía el valor intrínseco del material expuesto, sino que su aprecio estaba directamente vinculado al trabajo manual de quienes lo habían recolectado, estudiado y clasificado[15][iii]. La importancia del trabajo investigativo y expositivo de Triana reside en dos puntos fundamentales. El primero es la inserción del conocimiento científico en un círculo de consumo y conceptualización más amplio[16]. Por otro lado, su enfoque regional y cultural[17] alimentó la discusión de las categorías fijas con las que se solía estudiar la naturaleza tal como lo plantean Olaf Kaltmeier, Antoine Acker, León Enrique Ávila Romero and Regina Horta Duarte en su artículoIntroduction: Biodiversity and the Anthropocene in Latin America from the Mid-Nineteenth Century to 1950,
La introducción de la historicidad en la biología fue un avance epistemológico fundamental en el siglo XIX. Anteriormente, las especies se fijaban en el cuadro según el sistema de clasificación introducido por Carl von Linné. Este sistema basaba la denominación de la flora y la fauna exclusivamente en el criterio de los hombres de ciencia occidentales blancos e ignoraba los nombres y las prácticas de denominación indígenas. Aunque se mantuvo este sistema de clasificación taxonómica, sus fundamentos epistemológicos se tambaleaban en parte.[18]
[1] Reinales y Parra-O., «Disentangling the Historical Collection of José Jerónimo Triana from the República de La Nueva Granada between 1851 and 1857», 420.
[2] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8r.
[3] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8r.
[4] Sánchez, Gobierno y geografía, 51.
[5] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 42.
[6] BNC, Triana y Planchon, Promodus florae Novo-Granatensis, Preface.
[7] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8r.
[8] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 9v.
[9] Piedrahita, José Triana, 43.
[10] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 9v.
[11] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 1, f. 2v.
[12] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 9v.
[13] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 9r.
[14] ACH, Colección Triana, Cj.1, cp. 1, f. 28v.
[15] ACH, Colección Triana, Cj.1, cp. 1, f. 23v.
[16] Si bien puede considerarse como una perspectiva eurocéntrica, el hecho de que Triana pudiese exponer múltiples veces en las Exposiciones Universales, y que fuese galardona, manifiesta que su trabajo llegaba a los principales núcleos científicos de la época.
[17] Triana tenía en cuenta los usos locales y nombres regionales de las plantas como se discutirá más adelante.
[18] Kaltmeier et al., Biodiversity, Handbook of the Anthropocene in Latin America I,161.
[i] BNC, Triana y Planchon, Promodus florae Novo-Granatensis, Preface.
les indications de localises, les noms vulgaires, l’altitude sur le niveau de la mer à laquelle la plante a été trouvé etc. […]
[ii] ACH, Colección Triana, Cj.1, cp. 1, f. 28v.
En détail, la collection était des plus intéressantes et remarquable par la nouveauté et l’importance de divers produits, la rareté des autres, et, nous le répétons, les éclaircissements scientifiques qui les accompagnaient.
[iii] ACH, Colección Triana, Cj.1, cp. 1, f. 23v.
Dans leur ensemble les produits exposés par M. Triana, étaient classés et désignés exactement par leurs noms scientifiques et vulgaires avec l’indication de leurs propriétés et de leurs usages, des lieux de production et de leur station au-dessus du niveau de la mer, et, a l’appui des produits et en correspondance exacte des dénominations, l’herbier renfermait des échantillons desséchés des plantes dont ils proviennent (1). Sur plusieurs d’entre eux il y avait des notices publiées contenant leur étude botanique et usuelle aussi complete que posible. Le tout formait dons un travail scientifique achevé, d’une exécution tres difficile et d’une grande utilité pratique
2.2.2. El herbario y la descripción
Un herbario refiere tanto a un establecimiento físico, generalmente asociado a una institución científica, como a un objeto o colección de objetos de carácter personal. Se trata, en ambos casos de un espacio que resguarda muestras de plantas prensadas ordenadas según un sistema de clasificación taxonómico previamente adoptado. El establecimiento, así como la colección, dialogan entre sí constantemente puesto que lo segundo suele estar contenido en lo primero; en el caso de Triana, su herbario está albergado en el Herbario Nacional Colombiano. En general, el objetivo de un herbario es crear, a través de ejemplares secos - que incluyen raíces, tallos, hojas, flores, frutos y semillas - una representación sistemática de la flora de un territorio determinado o región en particular. A la final, es otra forma de regresar a uno de los significados de la etimología de herbario, “hortus siccus”, que en Latín traduce un “jardín seco”[1]. Esta concepción nos lleva a un aspecto fundamental de la función de un herbario: su capacidad de conservación, bajo una materialidad seca, un conjunto de plantas que antes estaban enraizadas en la tierra. De esta forma, suele gestarse la idea de que una planta puede estudiarse de manera individual, sin tener en cuenta la importancia de su hábitat[2]. No obstante, la creación, mantenimiento y consulta de un herbario no se hace de forma aislada.
En la medida en que una colección de herbario organizada según el colector principal puede tratarse como una colección personal[3] que contiene los aspectos individuales y estéticos de la botánica[4], donde el botánico o taxónomo realizan su labor minuciosa de clasificación, identificación y preservación de las muestras vegetales, el Herbario como institución se alimenta de la discusión que se establece entre diversas colecciones de plantas desecadas a través de la consulta. Los herbarios les dan a los botánicos la oportunidad de estudiar con detalle las plantas, especialmente cuando no cuentan con la posibilidad de trabajar con ejemplares vivos. En este estudio, el botánico requiere tiempo y dedicación para familiarizarse a fondo con una planta y poder analizarla en profundidad[5], de esto depende la calidad de su trabajo. La colecta de información durante el proceso de colecta de los ejemplares botánicos es lo que permite que se mantengan los lazos directos de la planta con el territorio, y esto a su vez hace que los ejemplares puedan ingresar a ser parte de las colecciones científicas. Sin esa información, serían únicamente muestras vegetales, sin nombre, sin pliegues, sin capacidad de conversación y relacionamiento.
En el caso de Triana, este proceso de institucionalización de las muestras colectadas, y por ende de la información albergada en ellas, inició con su llegada a Europa. Triana tenía planeado viajar a París en 1856, pero pospuso la fecha de viaje para principios de 1857 debido a la necesidad de completar la clasificación inicial y el embalaje de las plantas recolectadas para su envío a Francia. En el siglo XVIII, la práctica del herbario se fundamentaba en lógicas coloniales de reconocimiento territorial de las colonias de los imperios europeos, siendo este el propósito principal de la Expedición de Mutis y en cierto sentido también del viaje de Humboldt a América, aun cuando Prusia no tenía colonias fuera de Europa. En este sentido, y en el marco de las nacientes repúblicas americanas del siglo XIX, Triana se convirtió en uno de los primeros botánicos nacionales colombianos encargados de realizar una tarea tan amplia e imponente como la de recolectar, estudiar y nombrar las plantas nuevas y conocidas que crecieran en la tierra neogranadina[6][i].
La primera colección consistió en los especímenes enviados a Bruselas durante los años de su participación en la Comisión Corográfica, totalizando entre 8,000 y 10,000 muestras. La segunda fue la colección que dejó en Bogotá antes de partir a Europa, con alrededor de 5,000 a 6,000 muestras. Finalmente, estaba la colección que llevó consigo a Francia, siendo el más extenso con más de 35’000 especímenes botánicos. Estos tres herbarios, sin contar las muestras perdidas durante los viajes[7], sumaron alrededor de 50.000 especímenes, incluyendo al menos 4’500 especies de plantas[8]. La diferencia entre estos dos últimos números se debe a la cantidad de duplicados que se produjeron durante las salidas en campo. La creación de duplicados[9] es una práctica bastante común por dos razones: la primera, era una forma de respaldar el trabajo dado el antecedente de muchos viajeros que habían perdido sus colecciones durante los recorridos por tierra y mar; la segunda, porque los especímenes botánicos se constituyeron históricamente como objetos de intercambio y venta, incluso varios siglos antes del XIX. Su valor aumentaba según la procedencia del material recogido, la calidad de las muestras y la rareza misma de la planta colectada. Así, la adquisición de duplicados de especímenes fue lo permitió que algunos herbarios en ciudades como Londres, París y Leiden se convirtieran en puntos focales para la recopilación y generación de conocimiento sobre las amplias regiones exploradas. Aunque la colección que permaneció en Colombia no fue la más grande, con 6’000 muestras en comparación con las más de 45’000 que llegaron a Europa, se consideró su colección "tipo" u “holotipo”[10]. Esta fue numerada, clasificada y determinada con el sistema taxonómico de Endlicher[11], el cual se diferenciaba del propuesto por Lineo en varios aspectos clave. Mientras que Lineo se basaba principalmente en características morfológicas visibles y los caracteres reproductivos, Endlicher incorporó un enfoque más evolucionista, agrupando a las plantas según sus relaciones filogenéticas. Además, desarrolló un esquema más detallado y jerárquico, con categorías taxonómicas más específicas que permitían una clasificación más precisa de la diversidad vegetal.
Esta visión más comprehensiva y refinada de la taxonomía botánica propuesta sentó las bases para su adopción amplia en la comunidad científica del siglo XIX. Como lo plantea Maura C. Flannery [12], estudiar una colección repatriada de plantas de un país era una tarea ardua. Implicaba organizar y catalogar cuidadosamente los ejemplares por familias o géneros, evaluar los especímenes para determinar si representaban especies desconocidas y realizar un examen exhaustivo de otros ejemplares y de la literatura relevante.
Frente esta cantidad de trabajo, Triana no se despegó de su quehacer investigativo una vez estuvo instalado en Europa. Su colega francés Joseph Decaisne narra que, “desde su llegada, no ha dejado de ocuparse un solo día de [la] clasificación y estudio" [13][ii] de las colecciones botánicas traídas de la Nueva Granada a París[14][iii]. Si bien había estado seis años recolectando aquellas muestras, la posibilidad de estudiarlas a través del análisis comparado se convertía en otra forma de aprender, conocer y ver con nuevos ojos aquel mundo que resultan tan extraño como familiar. Para cada uno de sus especímenes tipo anotó " indicaciones de localización, nombres comunes, altitud sobre el nivel del mar a la que se encontró la planta, etc. [...]”[15], generando así un trabajo impecable en esta tarea descriptiva.
Ilustración 19 - Mapas mentales sobre la organización del "Reino Vegetal". Sin datos adicionales. [16] ACH, Colección Triana. Caja 11, carpeta 4, f. 54v y 54r.
Si bien en los herbarios y publicaciones europeas no existía información previa de las muestras inéditas, esto no significaba que no hubiese material de consulta que pudiese resultar provechoso para la investigación. La diversidad de exicados botánicos almacenados en las colecciones de París y Kew le permitían a Triana contrastar el material y revisar las determinaciones y descripciones de géneros, familias y especies relacionadas con sus ejemplares botánicos (ver Ilustración 19). En una carta de Triana, posiblemente dirigida a Planchon[17][iv], se puede ver el rol de la comparación entre disecados durante el trabajo de etiquetado y clasificación de las muestras que Triana había enviado a Europa antes de su llegada, así como de aquellos ejemplares que había traído con sí en su viaje a París en 1857. Estas determinaciones se establecieron mediante la comparación con mis muestras que, en muchos casos, había reconocido tan idénticas como fuera posible con los tipos únicos que contienen los herbarios del Museo de Historia Natural de París, como las plantas de los señores Humboldt y Bonpland, del trabajo del señor Kuntze y las de los señores St. Hilaire y Jussieu.
Las consultas e intercambios de ejemplares botánicos son esenciales. Estudiar una especie exige analizar muestras de toda su distribución natural, sin estar limitados por fronteras políticas o divisiones definidas por los recorridos de la colecta. Así mismo, estos movimientos de información y observación les otorgan a los especímenes otro tipo de valor intelectual. Su capacidad asociativa aumenta a través de la consulta: se renuevan sus revisiones taxonómicas, se convierte en una referencia para nuevas representaciones gráficas, alimenta descripciones dentro de nuevas publicaciones. Tal fue el caso en el estudio de las Cinchonas de Mutis, retomado posteriormente por Humboldt y estudiado por Triana. Según José Jerónimo, en uno de los recorridos en Ayavaca (Ecuador), Humboldt y Bonpland recolectaron especímenes de una especie de Cinchona con frutos algo incompletos y, complementándolo con otros de Quina-quina del herbario de Jussieu, elaboraron la lámina X (ver Ilustración 20) de sus "Plantas ecuatoriales”. [18] Este despliegue de asociaciones en diferentes contextos y formatos de usabilidad es posible por la forma en que está almacenada materialmente la información y por las redes de intercambio de conocimiento en que se insertan en los entre pliegues de las colecciones.
Ilustración 20 – Planche X, Cinchona Condaminea. Gallica, BNF, Humboldt y Bonpland, Voyage de Humboldt et Bonpland, 1808.
Por otro lado, en la misma conformación de los herbarios de la época se evidencia la intervención de varias manos: en la colecta[19][v], el montaje y el estudio[20][vi]. Estudiar las especies con cada vez más detalle y cercanía era un trabajo de discusión colectiva; esta red de trabajo se configuró como los cimientos de la botánica moderna temprana.[21] Sin embargo, para ser considerado como tal, un herbario debe poseer características específicas: el registro y catalogación sistemática de los especímenes preservados, así como el uso de un sistema de nomenclatura científica. Se caracteriza por un orden y una clasificación que adquieren sentido en la medida de que en las ciencias occidentales estas disciplinas han sido responsables de nombrar y clasificar el mundo natural[22].
[1] Flannery, In the Herbarium, 20.
[2] Flannery, In the Herbarium, 42
[3] Vale la pena aclarar que existen colecciones de herbarios colectivas cuando en la colecta y proceso de determinación trabajan más de dos botánicos.
[4] Es decir, esta colección solo se crea si el botánico en cuestión decide colectar o no una planta según sus criterios personales.
[5] Flannery, In the Herbarium, 38.
[6] Sánchez, Gobierno y geografía, 25.
[7] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 34v.
[8] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 34v.
[9] Un duplicado de herbario es un espécimen adicional que se recolecta del mismo individuo de planta, en la misma ocasión y lugar que el espécimen original, y que se conserva en un herbario diferente al que alberga el original.
[10] Los especímenes de un herbario se clasifican en varios tipos según su origen, función y estado dentro del proceso de documentación científica. Entre los más importantes a diferenciar se encuentran: Holotipo (el único espécimen designado por el autor original al describir una nueva especie); Isotipo (un duplicado del holotipo, recolectado al mismo tiempo y lugar que el holotipo); Lectotipo (un espécimen designado como tipo posteriormente, si el holotipo se pierde o no fue designado originalmente; Neotipo (un nuevo espécimen designado como tipo si todos los especímenes originales se pierden).
[11] Sistema de clasificación de la flora desarrollado por el botánico austriaco Stephan Ladislaus Endlicher en el siglo XIX. Este sistema dividía las plantas en dos grandes grupos: Thallophyta (plantas “simples” como algas, hongos y helechos) y Cormophyta (plantas más complejas con órganos mejor diferenciados). Este sistema se ve reflejado en el Catálogo de Triana entregado al Gobierno Colombiano.
[12] Flannery, In the Herbarium.
[13] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 124v. Carta firmada por Decaisne
[14] Sánchez, Gobierno y geografía, 428.
[15] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 4v.
[16] No se encontraron datos sobre el momento y contexto de producción de este mapa.
[17] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 7, f. 2v.
[18] BDRJB, Triana, Nouvelles études sur les Quinquinas, 11
[19] BNC, Triana y De Candolle, Réponse de Mr. de Caudalle sur les deux plantes a examiner, 3.977v.
[20] BNC, Triana y De Candolle, Réponse de Mr. de Caudalle sur les deux plantes a examiner, 3.973v.
[21] Flannery, In the Herbarium, 23.
[22] Aunque no es la única forma en que nombramos, clasificamos y conservamos aquello que nos rodea. Ver Anexo 1. Infraestructuras de conocimiento botánico.
[i] Sánchez, Gobierno y geografía, 25.
De especial trascendencia son los escritos y colecciones botánicas de José Jerónimo Triana, el naturalista de la Comisión Corográfica, cuyo valor científico es reconocido aún hoy. Triana coleccionó alrededor de 60.000 especímenes de 8.000 especies botánicas distintas, trabajo, si no mayor, al menos comparable al efectuado por la Expedición Botánica de Mutis durante un periodo de 33 años, [comparado a los 7 años de trabajo en campo de Triana].
[ii] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 124v. Carta firmada por Decaisne
Des circonstances particulières m’ont permis de recevoir chez moi toutes les collections botaniques, amenées de la nouvelle grenade à Paris par Monsieur Triana, qui, dès leur arrivée, n’a pas cessé un seul jour de s’occuper, de leur classification et de leur étude.
[iii] Sánchez, Gobierno y geografía, 426.
En junio de 1857 el botánico contrajo matrimonio con doña Mercedes Umaña Bustamante, dama de una prominente familia de Bogotá. Dos semanas después de la boda la pareja salió de la capital rumbo a Europa. En el equipaje de Triana iba infinidad de pequeños paquetes con 35.000 especímenes de la flora de la Nueva Granada.
[iv] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 7, f. 2v.
J’étiquetais et nommais les échantillons d’une portion de mes collections que vous aviez acquis avant mon arrivée en Europe, ainsi que les plantes granadinnes indéterminées et incertaines des familles dont je m’occupais. Ces déterminations ont été établies d’après la comparaison avec mes échantillons que j’avais, dans beaucoup de cas, reconnus aussi identique que possible avec les types uniques que renferment les herbiers du Musée d’histoire naturelle de Paris, tels que les plantes de M. M. Humboldt et Bonpland, du travail de M. Kuntz et celles de M. M. St. Hilaire et Jussieu.
[v] BNC, Triana y De Candolle, Réponse de Mr. de Caudalle sur les deux plantes a examiner, 3.977v.
Mr. Miers dans les Annals and Magaz. of Natural History IV, 1849, pag 190, décrit sous le nom de Sarcophysa une plante originaire de la Nouvelle Grenade, conservée dans l’herbier de Sir W. Hooker et recoltée par M. M. Goudot et Purdie.
[vi] BNC, Triana y De Candolle, Réponse de Mr. de Caudalle sur les deux plantes a examiner, 3.973v.
Réponse de Mr. de Candolle sur les deux plantes à examiner. La 3eme était donné à Mr. DC. L’examen des échantillons a été fait par M. M. de Candolle et J. Müller, ___ de l’herb. D. C. Ce dernier a rédigé les notes.
[1] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 7r. ; ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 726v. ; Piedrahita, José Triana, 1.
[2] Richard Bache. «Notes on Colombia. ».
[3] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 8v.
[4] La escuela primaria de Colombia en la primera mitad del siglo XIX, 6.
[5] Piedrahita, José Triana, 2.
[6] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 8v.
[7] Esta pedagogía no fue introducida de forma integral sino qué se desarrolló de forma auxiliar a la pedagogía Lancaster. En este sentido, la apuesta de José María Triana durante el periodo de Mariano Ospina puede ser considerada precursora para la época.
[8] Piedrahita, José Triana, 2.
[9] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 8v.
[10] La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada fue una de las principales expediciones científicas del siglo XVIII en América Latina, financiada por el Imperio Español y liderada por el médico-botánico José Celestino Mutis. Su objetivo principal era estudiar y documentar la flora del Virreinato del Nuevo Reino de Granada.
[11] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 12, f. 7r.
[12] Piedrahita, José Triana, 5.
[1] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 16v. El contrato fue firmado el día 10 de diciembre de 1850.
[2] ACH, Colección Triana, Cj. 1, cp. 5, f. 16v.
[3] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 33.
[4] Proceso de identificar y asignar un nombre científico a una planta, basándose en sus propiedades morfológicas, anatómicas, químicas y, recientemente, genéticas.
[5] ACH, Colección Triana, Cj. 2, cp. 13, f. 8r.
[6] Espécimen de Pedro Fernández colectado por Triana en Enero de 1852 en Magdalena, 800,0 m.s.n.m.
[7] Wiens y Moss, Issues and Perspectives in Landscape Ecology, 11.
[8] Appelbaum, Dibujar la nación. La comisión corográfica en la Colombia del siglo XIX, 39.